Portada del libro"Jefes, jefecillos y otros animalillos" de la editorial Grupo Libro SA

 
"-¿Juna?¿Juna Rulfa?
-¡Hola cariño!¿Cómo está mi niña?
-Te noto la voz un poco rara, Juna.
-Estoy comiendo pistachos y tengo la nariz tapada.
-¿Estás resfri?
-Lo que estoy es hasta las narices del trabajo."

Así empieza Luchy esta divertida obra que trata del mundo de la burocracia y de los funcionarios de la Administración Pública. Es la quinta obra que publica.

Luchy Núñez aprovecha toda una serie de anécdotas para escribir una serie de afirmaciones que podrían constituir el manual de las normas que han de mandar en la vida de un jefe de cualquier lugar o departamento.

El alma de esta obra de Luchy Núñez, posiblemente se basa en el hecho de que un jefe nunca se retracta. Antes de empezar la novela, la escritora cita muy acertadamente, una frase de Honoré de Balzac, que dice así:

"Solo hay una máquina gigantesca mandada por pigmeos: la burocracia."

 
Napi le dedicó esta caricatura a Luchy Núñez
 

El "Nou Diari" de 7 de Mayo de 1996, entre otras cosas, dice que el argumento viene a demostrar la relación que la autora mantiene con sus inmediatos superiores, una relación viva y dinámica que se concreta en diferentes apartados, en una sucesión de aventuras de toda clase que demuestran que uno no se puede tomar nada seriamente, y mucho menos a los jefes y las rutinas burocráticas que dominan la sociedad contemporánea que nos ha tocado vivir.

El día 23 de Abril de 1996 la escritora fue a firmar el libro en varias librerías de Barcelona, y explicaba el buen nivel de ventas que había conseguido su novela, en el hecho que "la sociedad busca evadirse de la trascendencia y olvidar un poco los tiempos en los que vivimos", según palabras de la propia escritora. También comentó que su próxima novela sería una obra seria, porqué según ella, es el género que mejor domina.

 
Luchy Núñez, entre Almudena Gandes y Ramon Alcovena en el Corte Inglés.
 

La revista "Medi Campus" número 33 de Julio de 1996, habla del libro con el subtítulo "Buscarse la vida en la Administración". Un articulo de Patricia Morén, dice que la autora en este libro, denuncia como una lacra social el verdadero prototipo del funcionario: un individuo acomodado en un lugar de trabajo para toda la vida. También denuncia a los funcionarios jefe, chupópteros incombustibles, que aprovechan las "bufandes" para imponer castigos a sus subordinados. La autora se recrea en las peleas y las miserias de los funcionarios, utilizando un estilo fresco, muy directo y con grandes dosis de humor, cosa que contrasta con sus obras anteriores, y a pesar de ser una novela muy divertida, puede sorprender al lector por su calidad literaria.

Como conclusión, podríamos decir que aunque dice la propia Luchy, que el humor no es su género, "Jefes, jefecillos y otros animalillos", es una novela inteligente, muy divertida, y con una gran calidad literaria.